Rusia quiere ser los nuevos Estados Unidos de Eurasia

Mientras la política oficial de los Estados Unidos parece querer retraerse cada vez más al interior de sus fronteras, el papel de Rusia, más allá de su región histórica de influencia, ha aumentado revitalizando un nuevo concepto de realpolitik, mezclando intervenciones militares al margen del derecho internacional, acuerdos multilaterales de comercio y buscando aliados militares.

Recuperar la influencia en la antigua orbe soviética

Rusia ha usado la intervención militar para ocupar territorios extranjeros ruso-parlantes tanto en Georgia (Ocupación de Abjasia y de Osetia del Sur, que se llevaron a cabo durante los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008) como en Ucrania, con la ocupación de la península de Crimea y el apoyo a los rebeldes secesionistas en Donetsk y Lugansk.

Ambas acciones suponen una violación del Derecho Internacional y violan el artículo 4.4 de la Carta de Naciones UnidasLos Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado” y los artículos III “Inviolabilidad de las fronteras” y IV “Integridad territorial de los Estados” del acta de Helsinki de 1975 que ha sido el pacto fundamental de no agresión mutua de los países europeos desde entonces (y el acta fundacional de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa -OSCE-).

Acuerdos Militares y de comercio

La primera gran iniciativa euroasiática de integración es la Comunidad Económica Euroasiática. Liderada por Rusia, y que ha pasado de ser una unión aduanera a un acuerdo de integración basado en la Unión Europea, y que incluye un área de libre comercio, la homogeneización del mercado común y la armonización de la legislación y la economía a través de la libre circulación de capitales, programas sociales conjuntos (unificación de los derechos médicos y educacionales) en incluso un mercado único energético. La comunidad incluye a día de hoy a Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán conformando la piedra angular de la consolidación del poder ruso en la región.

Del mismo modo, y queriendo sustituir la hegemonía militar de los Estados Unidos, Rusia ha buscado alianzas militares con países tan distintos como Libia y Egipto (aprovechando la debilidad y el aislamiento de estos países con respecto a occidente), y Turquía e Irán (liderando la respuesta militar contra el Estado Islámico en Siria y apoyando al régimen aliado de Bashar al asad).

Asimismo, el aumento de las operaciones militares rusas en el báltico, desde su base en Kaliningrado (entre Polonia y Lituania) ha aumentado la tensión durante los últimos años con varios incidentes aéreos y marítimos entre la OTAN y Rusia, con la consiguiente preocupación de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia (y de los países escandinavos) ante su indefensión ante una hipotética intervención militar rusa.

Influencia política, económica y mediática

La salida a la luz de la posible influencia de Rusia en las elecciones de los Estados Unidos ha puesto de manifiesto algo que estaba claro desde hace tiempo sobre la política rusa hacia la Unión Europea. Desde la ocupación de la península de Crimea en 2014, y a raíz de las sanciones impuestas por la Unión Europea, Rusia ha intentado debilitar el poder de la unión apoyando a grupos nacionalistas o gobiernos contrarios a la integración europea e intentando llenar los huecos a donde la UE no llega.

En esa línea Rusia apoya a grupos nacionalistas en Serbia, Albania y Moldavia en contra de la Unión europea (La entrada de Montenegro en la OTAN, el pasado 5 de junio, ha supuesto un jarro de agua fría para el control ruso de la región que ya ha amenazado al país con sanciones económicas y el veto a sus exportaciones).

El país también tiene relaciones comerciales, financieras y políticas con países miembros de la Unión Europea como Hungría y Grecia, con la esperanza de que puedan ayudar a aliviar o, en un momento dado bloquear más sanciones de la Comisión o el Consejo Europeo a Rusia debido a su intervención en Ucrania. La influencia rusa puede llegar incluso a Alemania, que hasta ahora se ha mantenido firme en su apoyo a las sanciones, pero que depende del suministro ruso de gas a través del gasoducto Nord Stream, propiedad de Gazprom. Esta influencia será aún mayor en el futuro cuando entre en servicio el proyecto Nord Stream 2 entre 2019-2020 (Ampliamente criticado por reducir la diversificación de las importaciones de energía a la EU).

A nivel mediático, Rusia usa su “soft power” en el continente europeo a través del canal de televisión Russia Today (RT) y de su agencia de noticias Sputnik (sucesora de la antigua agencia de noticias RIA Novosti). Ambas agencias siempre han sido acusadas de falta de parcialidad en su apoyo, por ejemplo, al Frente Nacional en las últimas elecciones en Francia o en su clara oposición a cualquier política de los Estados Unidos o de la OTAN en el continente europeo.

Rusia está recuperando su antigua influencia y está usando todos los medios a su alcance, desde intervenciones militares contrarias al derecho internacional a coaliciones militares y presiones económicas, políticas y mediáticas, intentando llenar los espacios libres que deja la Unión Europea en el continente y los que deja Estados Unidos en el norte de África y Oriente Medio. Esta influencia aumentará a medida que los Estados Unidos continúen con sus políticas aislacionistas y la Unión Europea sea más pequeña y débil. De hecho, el mayor beneficiario del Brexit en el mundo es claramente Rusia.

Ricardo D.

Fotografía de portada:Red Square through a Fisheye?, por Adam Baker