Con 80 millones de habitantes y el 9,3% y 18,2% de las reservas mundiales de petróleo y gas respectivamente, Irán es una de las mayores potencias en oriente medio, con aspiraciones a ampliar su influencia en toda la región.

Al frente del país está el Líder Supremo de la República, figura creada por el ayatolá Jomeini en 1979 y que, de acuerdo con el principio 110 de la constitución del país, tiene, entre otras, las siguientes capacidades:

  • Definir la política general del país
  • Controlar la buena marcha del cumplimiento de las políticas generales del sistema
  • Ordenar la celebración de referéndums
  • Ejercer la comandancia general de las Fuerzas Armadas
  • Declarar la guerra y la paz y moviliza los efectivos
  • Nombrar y destituir a la más alta instancia del Poder Judicial, el presidente de Radiotelevisión y Los altos comandantes de las fuerzas militares y del orden.
  • Dirimir las discrepancias y coordinar las relaciones entre los tres poderes.
  • Tiene la capacidad de cesar al Presidente de la República teniendo en cuenta los intereses de la nación

Hasta la fecha, únicamente 2 personas han ocupado el cargo de líder supremo de la República Islámica de Irán: El Ayatolá Ruhollah Jomeini (1979-1989) y el Ayatolá Alí Hoseiní Jameneí (desde 1989 hasta la actualidad).

Muchas son las voces de alertan del estado de salud del último Líder Supremo, Jameneí que, a sus 75 años, ha sido operado recientemente (con éxito, según las fuentes del gobierno iraní). Ya en 2010, un cable del Departamento de Estado Americano, expuesto a la luz pública por WikiLeaks, alertaba del grave estado de salud del Líder, por lo que la comunidad internacional está a la espera de saber si se ha puesto en marcha un proceso de sucesión ante un posible fallecimiento inmediato de Jameneí.

La llegada al poder de Alí Hoseiní Jameneí

Según el principio 109 de la constitución, la figura del Líder Supremo en Irán debe ser elegido en base a:

  • Tener la competencia cognitiva necesaria para emitir dictámenes religiosos sobre aspectos diversos de la jurisprudencia islámica.
  • Ser lo necesariamente justo y virtuoso como para desempeñar el liderazgo sobre el pueblo musulmán (Umma)
  • Tener visión política y social, inteligencia, valor, capacidad y aptitud administrativa suficientes para desempeñar el liderazgo.

Pero esto no fúe siempre así. A la muerte de Jomeini en 1989, el cargo del Líder Supremo recae sobre Jameneí que, hasta ese momento, ostentaba el cargo Presidente de la república (un cargo designado para un civil, y no un religioso) y previamente había sido vice ministro de defensa. En aquel momento la constitución obligaba a que el aspirante a Líder Supremo fuera Marŷa. «Fuente de emulación»y Ayatolá, títulos que Jameneí no tenia en aquel momento. La constitución se modificó a su forma actual (ver arriba) para poder adaptarla a candidaturas con un perfil más político, además de religioso(Jameneí consiguió el título de Marŷa en 1994).

A su llegada al poder a los 50 años, Jameneí comenzó a tejer una serie de alianzas y apoyos con el objetivo de consolidar su poder a largo plazo. Jameneí buscó estos apoyos en las fuerzas armadas y en los cuerpos de seguridad e inteligencia (principalmente entre los Guardianes de la Revolución (Sepah Pasdaran) y veteranos de la guerra contra Iraq (1980-1988), que comenzaron a tener cada vez más poder político y económico dentro del país.

El aumento de poder de los Guardianes de la Revolución

Este cuerpo militar, es una rama del ejército que fue fundado durante la revolución iraní en 1979, y según la constitución (principio 150) su labor es “salvaguardar la revolución y sus logros”. Asimismo la constitución explica de manera poco concisa que “la ley determinará los límites de las obligaciones y las competencias de este Cuerpo, en conexión con las de las otras Fuerzas Armadas, insistiendo en la cooperación y la coordinación fraternal entre ellos”.

Los líderes de los Guardianes de la Revolución, en su acercamiento al líder supremo, comenzaron a ocupar altos cargos en el gobierno a cambio de garantizar la estabilidad del país. Estos cargos, que son otorgados directamente por el Líder Supremo, incluían puestos en el parlamento, el poder judicial, los cuerpos policiales, medios de comunicación (Teléfono, radios, televisiones e Internet) y organismos públicos.

Esto ha hecho que los Guardianes de la Revolución sean hoy día la institución más poderosa del país, siendo uno de los actores más importantes en la bolsa de valores de Teherán y la bolsa de petróleo de Kish, y generando grandes riquezas debido a los contratos que su principal constructora, Jatam al- ´anbiȳā´, ha firmado con el gobierno, y que ascenderían a unos 25 mil millones de dólares en proyectos de infraestructura petrolera.

Tuvieron también mucha influencia en la promoción de Mahmoud Ahmadinejad para el cargo de presidente de la república. Ahmadinejad, antiguo veterano de la guerra Irán-Iraq, nombró, una vez en el cargo, a 12 antiguos miembros de los Guardianes de la Revolución como ministros.

La sucesión del Líder Supremo

Según el artículo 111 la constitución de Irán: “En el caso de muerte, renuncia o destitución del Líder, la Asamblea de Expertos tomará las medidas necesarias en el menor tiempo posible para el nombramiento del nuevo Líder. Hasta el nombramiento del nuevo líder, un consejo integrado por el Presidente, el Jefe del Poder Judicial, y un jurista del Consejo de Guardianes, por decisión del Consejo de Discernimiento de la nación, asumirán temporalmente las funciones del Jefe. Si cualquier miembro de este Consejo de Liderazgo Provisional es incapaz de cumplir sus funciones por cualquier causa durante el período transitorio, el Consejo de Discernimiento está autorizado para que lo sustituya con otra persona mediante un voto mayoritario interno”.

Este consejo no tiene un tiempo máximo de existencia, pero es muy posible que se evite un largo periodo de interregno, de cara a evitar posibles crisis políticas que puedan derivar en crisis sociales.

Los guardianes de la Revolución no tienen capacidad de elegir al Líder Supremo, esto corre a cargo de la Asamblea de Expertos (Todos ellos Ayatolás), pero ya que actualmente, la mayoría de cargos de la Asamblea ha sido promovida por Jameneí, no cabe duda de que los Pasdaran tendrán un gran peso en la elección del próximo Líder.

Hacia una mayor militarización del País

Los guardianes de la Revolución se han convertido en los últimos 25 años en la institución más poderosa en Irán. Una guardia pretoriana de facto con un gran poder de influencia en la elección del próximo Líder Supremo. Debido a esto, es fácil pensar que apoyarán a un candidato que no sea muy poderoso y que tenga una edad avanzada. Con esto evitarán que pueda conseguir una gran cuota de poder en el largo plazo, que pueda ir en detrimento del poder que han conseguido en los últimos años. Esto puede fortalecer el papel del presidente de la república, pero siempre de acuerdo con los intereses de los Guardianes de la Revolución.

Si los guardianes de la Revolución influyen en la elección del nuevo Líder Supremo, éste será una persona de edad avanzada y sin un gran poder ni político ni militar”

Si esto sucede se llevará a cabo una mayor militarización de la sociedad iraní, en detrimento de las instituciones civiles, que ha desaparecido prácticamente del debate político, y la disminución de las libertadas en la sociedad.

Del resultado de esta elección y de sus relaciones con los diferentes grupos de poder depende el futuro, no solo de la de la estabilidad social y económica del país en el medio y largo plazo, sino las relaciones de Irán con la comunidad internacional.

La futura política del nuevo líder Supremo hacia el programa nuclear iraní y el apoyo a regímenes dictatoriales como el de al-Asad en Siria, y a grupos como Hezbollah, son las mayores preocupaciones de la comunidad internacional, donde además muchas de las siguientes relaciones pueden cambiar (a mejor o peor) con la nueva política exterior del país.

Anexo: Relaciones actuales de Irán con la comunidad internacional

 

  • EEUU y la Unión Europea: Las ambiciones de Irán de converse en una potencia nuclear han hecho que Estados Unidos haya llegado a amenazar con una guerra directa en caso de que se demuestre que irán posee armas nucleares. Estados Unidos no posee embajada en Irán ni tiene relaciones diplomáticas directas en Irán desde la crisis de los rehenes en 1979.
  • Israel: las relaciones no pueden ser peores. EL programa nuclear iraní es visto por Israel como una amenaza directa y una declaración de guerra por sí mismo.
  • Arabia Saudí: Relación competencia económica y religiosa. Cada país representa el liderazgo de sus respectivas ramas del Islam: Sunníes y Chiíes. Desde Arabia Saudí todo aumento de poder de Irán se ve como una disminución del poder saudí.
  • Yemen: Irán apoya a las minorías rebeldes Chiís del norte en su lucha contra el gobierno.
  • Bahréin: Es un país de mayoría Chií gobernado por una élite Sunní. Bahréin ha acusado en numerosas ocasiones a Irán de llevar a cabo y apoyar complots en el país para derrocar el gobierno.
  • Turquía: Relación de competencia por el poder en la región pero aliado en la gestión de las minorías kurdas que existen en ambos países así como en Iraq.
  • Jordania: No ha habido relaciones durante décadas pero en los últimos años ha habido un acercamiento con la intercambio de embajadores y el comienzo de relaciones comerciales.
  • Siria: El mayor aliado de Irán en la región. El apoyo al régimen de al Asad por parte de Irán es constante desde los tiempos de la revolución.
  • El Líbano: Irán en el mayor soporte del grupo chií Hezbollah y de la comunidad Chií en el Líbano. Irán ha apoyado siempre al país en sus guerras contra Israel.
  • Iraq: Antiguo enemigo Irán tiene ahora una gran influencia en él debido a la mayoría de población Chií en Iraq.
  • Qatar: Muy malas relaciones en el pasado desde la guerra Irán-Iraq donde Qatar apoyó a Iraq. Relaciones de competencia religiosa pero ligera apertura económica en los últimos años.

RD

 

Fotografía: Iranian flag. por Blondin Rikard (Se han realizado modificaciones)