La maldición de los recursos en la RD del Congo

El conflicto de la República Democrática del Congo en uno de los más claros ejemplos de la llamada “maldición de los recursos” que ha generado en el Congo un “Conflicto mineral” con la intervención de los países vecinos Rwanda y Uganda.

La RD del Congo cuanta con una de las mayores reservas de recursos naturales del mundo. En especial cobalto, estaño, coltan, diamantes, oro y cobre. Se estima que el valor de mercado de los recursos naturales congoleños seria el equivalente a las economías de los Estados Unidos y la Unión Europea en conjunto.

La mayoría de operaciones de extracción y minería en la RD del Congo se llevan a cabo de manera artesanal y a pequeña escala, de una forma no regulada, lo cual favorece la aparición de grupos de poder (en el interior y exterior) que controlan los yacimiento a través de milicias o grupos rebeldes.

Esta forma de explotación genera un gran impacto medioambiental, la explotación de recursos protegidos, uso de niños como fuerza laboral y militar y abusos físicos sobre mujeres, incluyendo violaciones y prostitución.

Esta “maldición de los recursos” o, en otras palabras, las luchas por el poder de gestionar estos recursos, son los motivos que han estado detrás de las dos guerra civiles por las que ha pasado el país (1996-97) y (1998-03) y de las revueltas armadas que sufre desde inicios de esta año y que han generado hasta la fecha más de 1.7 millones de desplazados internos y casi de 500.000 refugiados (Según UNHCR); sobre todo en la región de Kivu norte, donde se localizan la mayoría de recursos junto a la frontera con Rwanda y Uganda.

Actores del conflicto

El conflicto actual se puede ver como una continuación de la llamada segunda guerra del Congo (1998-03) y tiene como protagonistas al grupo congoleño rebelde M23, fuerzas paramilitares de Rwanda (con fuertes lazos con las poblaciones Hutus y Tutsis de la RD del Congo), grupos armados de Uganda y las fuerzas armadas de la RD del Congo. Todas ellas defendiendo intereses gubernamentales o étnicos en la región de Kivu, y que comparten la lucha por el control de una parte de los recursos.

El conflicto es un claro ejemplo de falta de gestión y compromiso internacional basado en los siguientes hechos:

La guerrilla del M23 (cuerpo rebelde al gobierno en la región de Kivu) esta claramente apoyada desde el gobierno de Rwanda. Esto ha quedado demostrado en un informe de Naciones Unidas publicado el 17 de octubre, en el que se desvela la relación entre el M23 y el gobierno de Rwanda. Además la también vecina Uganda esta suministrando armas y apoyo a las guerrillas congolesas según ha indicado el New York Times, con lo que ambos países están violando el Derecho Internacional al participar de manera activa en un conflicto interno de otro país.

Por otro lado el propio sistema de Naciones Unidas, al poco de desvelar esta influencia de Rwanda en el Congo, ha permitido que Rwanda se convierta en nuevo miembro del Consejo de Seguridad durante 2013 y 2014, lo que muestra las muchas contradicciones que sufre la organización.

Conflicts areas and resources in DR Congo
Conflicts areas and resources in DR Congo

Y todo ello sin que la comunidad internacional siga sin atajar la principal causa del conflicto desde su inicio, que es la gestión de la explotación de los recursos naturales.

Por ello es muy importante que la comunidad internacional enfoque sus esfuerzos en llevar a cabo las siguientes medidas:

Acciones a llevar a cabo

  • Ayudar al gobierno de la RD del Congo a gestionar y regular la explotación de los recursos, diferenciando entre explotación legal e ilegal (de la misma manera que se hizo en Sierra Leona para controlar la explotación de “diamantes de sangre”).
  • Imponer sanciones a las empresas explotadoras y receptoras si no poseen certificados de compra legales. Estas acciones han de tomarse a nivel local y regional pero sobre todo a nivel internacional con controles sobre compras de materias primas en occidente.
  • Para el gobierno de la RD del Congo es vital centrar todos los esfuerzos en combatir la corrupción política y en la gestión de los recursos mediante la ayuda de auditorias externas y una legislación muy dura en este sentido.
  • Las naciones Unidas deben redefinir los objetivos de la misión de MONUSCO, incluyendo la autorización del uso de la fuerza para la protección de civiles y el aumento de tropas en el país para la supervisión de la explotación de los recursos y los embargos de armas.
  • La Unión Africana debe de aportar un mayor número de tropas a la misión de las Naciones Unidas MONUSCO.
  • La Unión Europea y los Estados Unidos deben de presionar a Rwanda y Uganda para abandonar todo apoyo exterior a las guerrillas en la RD del Congo, incluyendo para ello la amenaza de congelar la ayuda financiara que estos países están recibiendo.
  • El Banco Africano de Desarrollo (BAfD) en colaboración con el Banco Mundial, debe de llevar a cabo proyectos de explotación minera a gran escala en el país, en un entorno de gestión legal y controlada de los recursos.

 

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