Política Internacional
África Conflictos Derecho Internacional Oriente Medio

La lucha contra la Mutilación Genital Femenina en el Derecho Internacional

La Mutilación genital Femenina (MGF) es una práctica que consiste en realizar una circuncisión de una parte o del total de los genitales externos de una mujer. Este ritual es todavía llevado a cabo en 30 países, mayoritariamente en África, y otros países en oriente medio y Asia como Indonesia, Yemen o el Kurdistán Iraquí, y constituye un ataque a integridad física y psicológica de las mujeres que puede conllevar graves problemas de salud que pueden llegar a causar la muerte.

Aunque la mayoría de los países en los que se practica son de confesión mayoritaria musulmana (En Somalia afecta al 98% de las mujeres, y en Egipto y Sudan al 87%), también se lleva a cabo en países cristianos como Etiopia donde lo sufren el 74% de las mujeres.

Parece probado que está practica está disminuyendo en los últimos años en algunos países: en Burkina Faso ha pasado del 89% al 58%, en Egipto del 97% al 70%, en Kenia del 41% al 11%, en Liberia del 72% al 31% y en Togo del 10% al 2%. Incluso la organización médica BMJ Global Health afirma en un estudio reciente que la Mutilación Genital Femenina habría descendido en África oriental al 8% y en el África Occidental habría pasado del 73.6% en 1996 al 25.4% en 2017.

Pero a pesar de estos “avances” y debido al carácter domestico de estas prácticas, ni la propia organización de las Naciones Unidas tiene una cifra exacta de las víctimas de la MGF, y se estima que, hoy en día, más de 200 millones de mujeres sufren esta práctica.

La Mutilación Genital Femenina cómo violación de los derechos humanos

La legislación internacional de derechos humanos específicamente detalla derechos y obligaciones de los estados en las que podemos encajar la Mutilación Genital Femenina como una violación de estos. Las referencias a estas acciones se podrían encontrar en los siguientes convenios:

  • La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) establece el derecho de todos los seres humanos a vivir en un entorno que les permita disponer de una buena salud (Art 25). Asimismo, la declaración condena el trato discriminatorio (art. 2), confirma el derecho a la seguridad de las personas (art. 3), la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes (Art.5) y defiende unos estándares mínimos de vida que incluyen en derecho a la salud y a la protección de la maternidad (art 25).
  • La convención sobre el estatuto de los refugiados de 1951 define que aquellas mujeres que están en riesgo de sufrir Mutilación Genital podrán recibir el estatus de refugiadas. Este derecho de asilo para víctimas de la MGF ha sido confirmado por el Parlamento Europeo en 2001.
  • Los Convenios Internacionales de derechos Civiles y Políticos, y de derechos Económicos, Sociales y Culturales (1976) condenan cualquier tipo de discriminación sexual y reconoce el derecho de todos los ciudadanos a los más altos estándares de salud física y mental (art 12).
  • La Convención sobre los Derechos del Niño (1989) condena cualquier forma de violencia mental o física (art. 19.1), tortura o los tratos crueles, inhumanos o degradantes (art. 37a); y exige que los Estados tomen todas las medidas efectivas y apropiadas para abolir las prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de los niños y niñas (art. 24.3).

Como vemos, la Mutilación Genital Femenina puede ser considerada como una violación de los derechos humanos ya que esta práctica encajaría dentro de las definiciones arriba mencionadas y que son detalladas en los principales acuerdos internacionales de derechos humanos.

El problema es que esto puede ser entendido como una interpretación, ya que, como hemos visto, la practica concreta de la Mutilación Genital Femenina no viene recogida, como tal, en ninguno de estos acuerdos internacionales.

Este “vacío” en la identificación concreta de la Mutilación Genital Femenina como una violación de los derechos humanos parece que empieza a corregirse a partir de los años 80 con los siguientes actos de derecho internacional:

  • La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1976) exige que sus estados firmantes adopten todas las medidas apropiadas para modificar o abolir las costumbres y prácticas que constituyen discriminación contra la mujer (art. 2f), y obliga a dichos estados a modificar los patrones sociales y culturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a lograr la eliminación de los prejuicios y las prácticas habituales y todas las demás que se basan en la idea de la inferioridad o la superioridad de cualquiera de los sexos (art. 5a), poniendo énfasis en la erradicación de la MGF (recomendación general 14 de 1990).
  • En 1998, La Declaración de Addis Abeba sobre la violencia contra las mujeres adoptó un marco común hacia la formulación de una legislación concreta contra la MGF en todos los países de la Unión Africana. En 2003, la Unión Africana aprobó el “protocolo Maputo” solicitando la completa eliminación de prácticas nocivas para la salud de mujeres y niñas.
  • La misma Unión Africana reconoce en 2011 que La Mutilación Genital Femenina es una violación flagrante de los derechos humanos fundamentales de las mujeres y niñas, con serias repercusiones sobre la vida de millones de ellas en el mundo y especialmente en África y solicitó su erradicación en su 56ª sesión de la Comisión del estado de la mujer en 2012.
  • En 2015 las Naciones Unidas incluyen la erradicación de la Mutilación Genital femenina dentro de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” en su objetivo 5.3 “Eliminar todas las prácticas dañinas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina”. En este sentido, las Naciones Unidas esperan una eliminación TOTAL de esta práctica para 2030.

 

La MGF como crimen de lesa humanidad

De todos estos avances en el Derecho Internacional contra la practica de la MGF, en mi opinión, el más importante fue la decisión del Comité de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que estableció en su Comentario General Nº2 en 2008 que la Mutilación Genital Femenina estaría contemplada en los crímenes establecidos en la convención y que, como tal, los estados firmantes tienen la responsabilidad de erradicar este tipo de prácticas.

Este reconocimiento significaría catalogar por primera vez a la Mutilación Genital Femenina como tortura y cómo tal podría catalogarse como Crimen Contra la Humanidad (Artículo 7 del Estatuto de Roma), y por lo tanto constituir un crimen internacional que podría ser perseguido por la Justicia Criminal Internacional como la Corte Penal internacional.

Este reconocimiento de la MGF como tortura (cuando se ejecuta de forma sistemática contra la población civil) ha sido reconocido por los “Special Rapporteur” sobre tortura y violencia contra la mujer del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Esta misma interpretación también ha sido adaptada por la Comisión Europea en 2014.

Estos avances en el Derecho Internacional sobre todo han dado visibilidad global hacia la situación de las mujeres y niñas en estos países y, debería de servir para que los países en donde se continúa con esta práctica desarrollen políticas para la educación y concienciación, y legislaciones para su penalización. Todo ello por supuesto tiene que venir acompañado de un desarrollo económico y social que, en caso de no conseguirse, perpetuará estas prácticas y mantendrá la situación de millones de mujeres en la oscuridad.

 

Ricardo Diez

Fotografía de portada: 20051114-124536, por: NicholBrummer

Related posts

La nacionalidad como derecho de nacimiento: Casos de Estados Unidos y España

politicainter

Venezuela: Al borde de la fractura y aislada del mundo

politicainter

La maldición de los recursos en la RD del Congo

theinternationalpolicy