La influencia de Grecia en la política exterior de la Unión Europea

GreciaDesde la victoria el pasado 25 de enero del partido de izquierda anti-austeridad Syriza, Grecia ha vuelto a los titulares, y se ha reabierto el discurso político sobre las acciones a seguir para salir de la depresión económica en la que aún están sumidos casi todos los países mediterráneos de la Unión Europea.

En ese sentido Grecia ha pasado de ser el “país de cola” de Europa a convertirse en el pionero en nuevas políticas “antieuropeas”, que están en cabeza de cartel de los nuevos, y posiblemente grandes influentes partidos radicales de izquierda y derecha en toda la Unión Europea.  Desde Podemos en España al UKIP en Reino Unido y el Frente Nacional en Francia.

La gestión de la crisis de deuda griega

Empezando por la Unión Europea, y su responsabilidad en las crisis de deuda de los países periféricos, los críticos con sus políticas argumentan que la unión de libre comercio europea (Base de la Unión Europea), no solo no ha conseguido el objetivo de que todos los países alcanzarán el mismo desarrollo, sino que ha evitado que los países más retrasados se desarrollaran plenamente y ha favorecido a los países más desarrollados; en especial a Alemania, que ha alimentado y financiado las burbujas urbanísticas y de deuda con el objetivo de aumentar sus exportaciones dentro de la Unión Europea.

Además, la Unión Europea también ha fracasado en su misión de supervisión del déficit de cada país miembro, haciendo la vista gorda con Alemania y Francia previamente a la crisis y siendo incapaz de obtener información fidedigna de Grecia, que estaba enviando datos falsos de sus balances fiscales.

Pero a pesar de esto, no hay que olvidar que los culpables de los problemas que tiene Grecia  hoy son mayoritariamente los propios griegos. Y lo peor es que el mayor problema de Grecia no es su deuda. Si dicha deuda fuera completamente condonada, el país volvería a estar en la misma situación en un plazo no superior a 15 años.

El modelo económico griego

Desde 1974 los sucesivos gobiernos griegos, en especial el del socialista Andreas Papandréu, han tratado de modernizar la sociedad griega con una serie de reformas que lo único que consiguieron fue sustituir las élites económicas por corruptas clases económicas con fuertes lazos con el gobierno.

La meritocracia y la transparencia dejaron paso a la corrupción, la evasión de impuestos y el consumo basado en los créditos fáciles avalados por la Unión Europea.La mayoría de griegos buscaba trabajo en el sector público, que tenía los salarios más altos y mayores ventajas sociales, y aquellos que establecían sus propios negocios basaban los beneficios en la evasión fiscal.

Paralelamente a esto el gobierno basaba sus campañas políticas en subsidios populistas a costa un déficit fiscal desequilibrado que era ocultado a la población y a la Unión Europea.

De esta forma, cuando la crisis de deuda estalló, la mayoría de griegos fue incapaz de entender los motivos de la crisis en la que vivían y culparon mayoritariamente a la troika (La Comisión Europea, el FMI y el BCE) a las que acusaban de estar intentando destruir el país.

Con esta idea, de que los problemas Griegos has sido originados en el exterior, llega al poder Syriza, que ya ha desacreditado a la Comisión Europea para gestionar la crisis de deuda y que deja abierta todas las opciones: quita masiva, salida del Euro o incluso de la Unión Europea, sin saber cómo va a afectar a los ciudadanos griegos ni a las instituciones europeas en su conjunto.

¿Puede Grecia bloquear la política exterior de la UE y paralizar sus instituciones?

Al centrarse en la crisis de deuda, la población europea está perdiendo de vista otras consecuencias que puede tener para el conjunto de la Unión Europea las futuras decisiones del gobierno heleno.

La nueva coalición de gobierno formada por Syriza y el partido de extrema derecha Griegos Independientes ya ha empezado a posicionarse en el terreno internacional: El  nuevo primer ministro Alexis Tsipras, ya ha anunciado que no apoyará las sanciones de la Unión Europea hacia Rusia y mantiene, desde hace años, muy buena relación con el gobierno de Putin, que aprovechará esto para intentar dividir el consenso en la Unión sobre el conflicto en Ucrania. Esta Buena relación explica que las primeras reuniones mantenidas por Tsipras justo antes de su nombramiento como primer ministro hayan sido con los embajadores de Rusia y China.

Por otro lado, el nuevo ministro de defensa, Panos Kammenos, fundador de Griegos Independientes, y conocido antisemita, ha culpado directamente a occidente, con Alemania a la cabeza como responsables directos de la crisis en Ucrania.

A todo esto se suman los conflictos en los que Grecia está involucrada directamente, como el veto que Atenas mantiene al acceso de Macedonia a la Unión Europea (debido a que el nombre de la exrepública yugoslava coincide con una región griega) y el conflicto de Chipre, estancado desde hace décadas. El nuevo gobierno griego aún no se ha manifestado a este respecto, pero teniendo en cuenta que ha formado una coalición con un partido nacionalista de extrema derecha no hay esperanza de que Grecia ayude a desbloquear estas situaciones en el medio plazo.

Tsipras no solo tiene el futuro de Grecia en sus manos, si otros partidos populistas, de derecho o de izquierda, llegan al poder en otros países de la unión, sus decisiones conjuntas pueden hacer desaparecer, no solo la política exterior de la Unión, sino poner en peligro la propia viabilidad de sus instituciones.

RD

Fotografía : GREEKS PROTEST AUSTERITY CUTS, por Joanna.(Se han realizado modificaciones)