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¿Hacia una nueva carrera nuclear?

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump anunció el pasado 20 de octubre su intención de retirar a su país del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, en sus siglas en inglés).

Este tratado fue firmado con Rusia en 1987 por el presidente Reagan y el secretario general de la URSS, Mijaíl Gorbachov. EL acuerdo establecía la eliminación completa de misiles nucleares balísticos y de crucero con un alcance medio (de entre 500 y 5.500 kilómetros), suponiendo la eliminación de 846 misiles americanos y 1.846 misiles rusos y fue considerado un gran éxito dentro del marco del Tratado de No Proliferación (NPT, por sus siglas en inglés) que tiene como objetivo la eliminación de todas las armas nucleares en el planeta.

Las razones para la retirada unilateral de Estados Unidos son las sospechas del gobierno americano sobre el grado de cumplimiento del acuerdo por parte de Rusia. Estos motivos no han transcendido y no se conoce su detalle ya que dicha información es clasificada como seguridad nacional y la prensa no ha tenido acceso a ella.

La retirada de un acuerdo bilateral de una de las partes hace que dicho acuerdo se disuelva y que las partes implicadas dejen de tener ninguna obligación hacia la otra y que, como en este caso, permitiría a cada país volver a construir y desplegar este tipo de misiles. Esta situación es el peor escenario posible ya que siempre es mejor cierto tipo de cumplimiento verificable que nada. Ante las sospechas de incumplimiento por parte de Rusia se podría haber intentado algún tipo de mediación por parte de algún actor internacional especializado es esta área, como el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés), aunque es cierto que este tipo de arbitrajes no venían recogidos en el texto original del tratado INF.

Otro motivo adicional para esta decisión puede tener relación con China. Algunos medios internacionales han sugerido que detrás de la decisión de retirada de Estados Unidos puede estar el deseo de China de aumentar su arsenal nuclear de alcance medio en el mar del sur de China. Retirándose de este acuerdo los Estados Unidos podrían contrarrestar a China y desplegar este tipo de armamento en esa región del sudeste asiático, que ahora tendría prohibido por sus compromisos con Rusia (el texto del acuerdo prohíbe el despliegue de misiles de medio alcance a los países firmantes en cualquier lugar del planeta. China al no ser firmante del acuerdo INF no tiene este tipo de limitación).

Implicaciones internacionales

En el momento de su firma el tratado INF ayudó a enfriar la tensión nuclear de finales de los años 80, momento en el que la entonces URSS y Estados Unidos poseían de un arsenal de más de 60.000 armas nucleares. Específicamente este acuerdo favoreció a Europa (en aquel momento aún dividida por el muro de Berlín entre los bloques de la OTAN y del Pacto de Varsovia) al ver desaparecer gran parte de las armas nucleares que las dos súper potencias tenían en el continente (justo el rango de alcances especificados en el tratado).

La Unión Europea ha sido la primera en entender el riesgo que supone para Europa esta decisión de los Estados Unidos. El presidente de Francia ha resaltado ya la importancia que tenía este tratado para Europa; el gobierno alemán ha informado de la necesidad de consultar con el resto de miembros de la OTAN sobre las posibles consecuencias de esta acción unilateral y la Comisión Europea ha solicitado a ambos países, Estados Unidos y Rusia, que vuelvan al diálogo y se mantengan dentro del acuerdo. La Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad también ha solicitado en una declaración la necesidad de las partes de mantenerse en el tratado y de evitar una escalada en la proliferación de armas nucleares.

La retirada de los Estados Unidos del tratado INF pone en duda la renovación del otro gran tratado de no proliferación entre Estados Unidos y Rusia, el Acuerdo New START (Strategic Arms Reduction Treaty) que tiene una duración prevista hasta 2021 y que establecía límites para cada súper potencia en el despliegue de misiles nucleares balísticos intercontinentales (ICBMs).

Sin este tipo de acuerdos, el riesgo de una nueva carrera armamentística se dispara, no sólo en Europa, donde la OTAN y Rusia ya están enfrentadas por el conflicto en Ucrania, sino en la región asia-pacífico debido al aumento de la capacidad militar de China.

Ricardo Diez.

 

Fotografía de portada The A-bomb Dome por Freedom II Andres.

 

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