Política Internacional
Asia Conflictos

El riesgo del retorno de los refugiados Rohinyá

La crisis de refugiados de la etnia Rohinyá (de confesión musulmana) desde su estado de origen en Rakhine en Myanmar, hasta Bangladés ha sido uno de los mayores movimientos de personas en un tiempo tan corto. En apenas 1 mes, desde el 25 de agosto de 2017, más de 700.000 personas huyeron de Myanmar buscando refugio en la región del Bazar de Cox en Bangladés. A día 4 de septiembre de 2018, Naciones Unidas ha contabilizado la población refugiada en Bangladés en 921.000 personas.

La crisis tiene un origen histórico inter-religioso, entre los musulmanes Rohinyá y los budistas birmanos que viene desde la época colonial británica e incluso en la segunda guerra mundial. La crisis de refugiados actual, tuvo su origen en 2017, cuando un ataque de un grupo terrorista Rohinyá (Arakan Rohingya Salvation Army) sobre cuerpos de seguridad de Myanmar provocó una respuesta militar desproporcionada por parte del ejército de Myanmar sobre la población civil Rohinyá mientras se prohibía el acceso a observadores internacionales, personal de Naciones Unidas, ONGs, oficiales de gobiernos extranjeros y por supuesto periodistas.

En un informe de Amnistía Internacional, la organización acusa al ejército de Myanmar de limpieza étnica, asesinato de adultos y niños y violaciones de mujeres, lo que constituye crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Mientras tanto los refugiados en Bangladés se hacinan en lo que ahora es uno de los mayores campos de refugiados del mundo en la zona del Bazar de Cox.

El retorno de los refugiados

Con esta situación el gobierno de Myanmar ha anunciado un plan para el retorno de los refugiados en Bangladés que ha alertado a la comunidad Rohinyá que no ve su seguridad asegurada en su retorno a su región de origen. Este plan cuenta con el apoyo de Naciones Unidas ( sobre el terreno estarán UNHCR y UNDP, que supervisarán el retorno) y del propio gobierno de Bangladés debido a las condiciones de vida insostenibles que los refugiados están sufriendo en este país.

Pero este plan para el regreso de los refugiados choca con el informe independiente solicitado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU y que fue leído el pasado 24 de octubre ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Es la primera vez que un informe de estas características es leído en el órgano ejecutivo de las Naciones Unidas).

El informe tiene el nombre de Independent International Fact-Finding Mission on Myanmar (FFM), y en él se define la situación vivida en el estado de Rakhine como una “catástrofe de derechos humanos previsible y planificada” y que los crímenes cometidos allí están catalogados como “los más serios crímenes identificados por la comunidad internacional y que son una amenaza para la paz, la seguridad y el bienestar del mundo”. El informe FFM llega a la conclusión de que se han cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en el estado de Rakhine y que las operaciones llevadas a cabo contra la población Rohinyá constituyen un “genocidio intencional”.

Con esta situación, el retorno de los refugiados a sus lugares de origen es un riesgo que la comunidad internacional no debería de permitir. Al menos no antes de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ordene un mandato a la Corte Penal Internacional para que se investigue y se lleve a la justicia a las personas responsables de esta situación.

Para más detalle del Informe del Comité de Derechos Humanos pinche aquí.

Ricardo Diez.

Fotografía de portada: View of the sprawling Kutupalong refugee camp near Cox’s Bazar, Bangladesh, por: DFID – UK Department for International Development

Related posts

Camerún, las huellas de la descolonización en el conflicto actual.

politicainter

La proliferación de las barreras y muros de seguridad: Conflictos en espera

politicainter

La lucha contra la Mutilación Genital Femenina en el Derecho Internacional

politicainter