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El nacimiento, expansión y futuro del Estado Islámico

La debilitación de los estados hasta convertirse en estados fallidos facilita la aparición de grupos fundamentalistas radicales, que toman el control de regiones donde la presencia de las fuerzas de seguridad del estado es nula.

Esto ha sucedido en Somalia, Malí y está pasando ahora en Libia, dividida entre la coalición de tribus del este, Llamada “Dignidad”, apoyada por Egipto y Emiratos Árabes y “Amanecer”, una coalición de partidos islamistas apoyada por Qatar, Turquía y Sudán. Estos dos grupos se consideran cada uno el representante legítimo de Libia, y pelean por el vacío de poder existente desde el derrocamiento de Gadafi.

Pero la situación más grave sucede en Siria e Irak, donde el grupo autodenominado Estado Islámico controla grandes zonas de terreno y población aprovechando la guerra civil en Siria y la fragmentación del Irak post-Sadam Husein.

El inicio del Estado Islámico en Iraq

El Estado Islámico de Iraq e Siria nace en 2006 como una rama de Al Qaeda en el Irak posterior a Sadam Husein. En este sentido la intervención de Estados Unidos en el país ha sido catastrófica, pasando de un estado totalitario y cruel pero laico, a un estado casi fallido, al borde de la guerra civil sectaria y con grupos islamistas radicales luchando por conseguir más cuota de poder. Esta situación ha dejado más de 100.000 muertos civiles desde el inicio de la intervención americana en 2003.

El Irak de Sadam era gobernado por el partido Baaz, de Mayoría suní, que aplastó sin consideración a las minorías Kurdas y a cualquier tipo de oposición Chií (sin hablar del empleo de armas químicas en la guerra contra Irán). Pero a pesar de la brutalidad del régimen, éste se mantenía laico y no existían grupos terroristas en el país.

Todo eso cambia durante la ocupación americana. El antiguo partido Baaz es desmantelado y sus miembros vetados para participar en el nuevo ejecutivo (incluidos cargos medios o personal administrativo). Los nuevos partidos se sectorizan y basan sus campañas en el origen étnico y religioso. El partido chií de Nuri Al Maliki ganó las elecciones y se alió con el gobierno de Irán, que aprovecha la debilidad de Iraq para aumentar su influencia en el país. El Kurdistán iraquí obtuvo una mayor autonomía y la comunidad sunní ha sufrido desde entonces una discriminación absoluta a favor de la mayoría chií. Esto ha servido de detonante para el estallido de una insurgencia sunní que ha dejado miles de muertos en atentados en el país y ayudó a la creación del Estado Islámico.

Estados Unidos, mientras aún tenía presencia militar en Irak, centró su atención en la lucha contra la insurgencia sunní. Varios de los ahora líderes del Estado Islámico cumplieron sentencias en prisiones militares americanas, volviéndose aún  más radicales a su regreso a Iraq; mientras que otros líderes del grupo yihadista son antiguos miembros del aparato militar de Sadam, desmantelado después de la caída del dictador.

Por último la debilidad del gobierno Iraquí y de su aparato policial y militar ha hecho imposible detener al Estado Islámico, que cuenta con mejores recursos militares debido a los ingresos que les generan los pozos de petróleo que controlan. Esto, unido al apoyo de una parte de la comunidad sunní discriminada por el gobierno iraquí ha hecho el resto.

“El Estado Islámico obtiene 2 millones de dólares de ingresos diarios provenientes de la explotación de los pozos petrolíferos que controla”

La llegada del Estado Islámico a Siria

Syria sp

El gobierno de Maliki, aliado con Irán, se negó a alinearse con las críticas hacia el gobierno de al Assad y su política de opresión y violencia hacia su población, mayoritariamente sunní, en Siria. Esto hizo que miles de iraquíes acudieran a Siria a luchar contra el régimen de Al-Assad, acabando ingresando en las filas del Estado Islámico. En la actualidad casi el 80% de los Yihadistas extranjeros que han llegado a Siria están integrados en la final del Estado Islámico.

Amenaza del Estado Islámico

El mayor éxito hasta el momento del Estado Islámico es la Toma de Mosul en junio de 2014 (la segunda ciudad más importante de Irak) y el control de los espacios a los largo de los ríos Tigris y Éufrates en Siria e Irak así como de los pozos petrolíferos que allí se encuentran.

Desde ese momento se declara el Califato y se inicia la persecución a gran escala de cristianos y musulmanes no sunníes. Según Amnistía Internacional el grupo yihadista ha llevado a cabo acciones de limpieza étnica, ejecuciones masivas, conversión forzosa al islam y rapto y violación de mujeres y niñas. Estas acciones han generado más de 1.800.000 refugiados (solo en Iraq) y miles de muertos desde enero de 2014 (OCHA).

Además de estos Crímenes contra la Humanidad llevados a cabo contra comunidades que han vivido de forma conjunta en la región desde hace siglos, el Estado Islámico ha comenzado su campaña en contra de occidente mediante el secuestro y ejecución de periodistas y cooperantes americanos y británicos.

La difusión de los asesinatos a través de internet y su puesta en escena dan muestra de las reivindicaciones contra occidente (Es importante notar que las victimas occidentales llevan puestos buzos del mismo color y forma que los presos yihadistas llevan en las cárceles de Guantánamo).

La lucha contra el Estado Islámico

Los países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, se han dado cuenta de la amenaza que supone el Estado Islámico para sus intereses. Pero aun así no se ha desarrollado una solución global conjunta, y los grandes bloques de la Unión Europea y la OTAN no se han involucrado en la lucha contra el Estado Islámico.

En su lugar se ha creado una coalición de países occidentales y de oriente medio en el que cada país interviene de una forma diferente. Estados Unidos y Reino Unido han comenzado a bombardear posiciones del Estado Islámico en Siria e Irak, mientras que otros países de la Unión Europea, como Alemania y Bélgica, solo dan soporte para acciones llevadas a cabo únicamente en Irak.

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo, además de Egipto, Jordania y el Líbano también forman parte de la coalición para eliminar al Estado Islámico al menos en Siria, y poder apoyar con eso a los grupos rebeldes afines en su lucha contra el régimen de Al-Assad.

Rusia y China también están en contra del aumento de poder del Estado Islámico, pero no se han manifestado a favor de iniciativas militares mientras que han criticado fuertemente el bombardeo de posiciones en Siria.

Las debilidades de la estrategia contra El Estado Islámico

Las acciones militares acordadas hasta ahora incluyen únicamente bombardeos sobre posiciones estratégicas del Estado Islámicos (Pozos petroleros y campos de entrenamiento) y no el envío de tropas.

Estos ataques pueden estar teniendo éxito en su primera fase pero, a medida que el número de víctimas civiles aumente, como consecuencia de ataques indiscriminados, el sentimiento de resentimiento aumentará y nuevos voluntarios se unirán al Estado Islámico.

Es necesario personal militar sobre el terreno en operaciones militares en las que se requiera una mayor discriminación de los objetivos, así como efectivos para proteger a las comunidades afectadas y toda la logística necesaria de gestión de refugiados y víctimas.

Por otro lado, la estrategia de armar a grupos existentes en el terrero puede tener resultados contraproducentes (como lo fue armar a los muyahidines en Afganistán en su lucha contra la Unión Soviética). Actualmente los grupos armados kurdos son quienes están recibiendo el mayor apoyo logístico y militar en su lucha contra el Estado Islámico. Pero dar más capacidad militar a los kurdos puede llevar a un aumento de sus pretensiones independentistas, lo que podría no solo acabar de desestabilizar Iraq, sino que la inestabilidad se traslade también a Turquía.

Además, el rechazo de muchos países de la coalición a no atacar posiciones en siria volverá asimétrica la situación, y las posiciones que se ganen en Irak se irán perdiendo en Siria al ser ésta una región con menos ataques de la coalición.

Para finalizar es muy importante no olvidar la insurgencia sunní que todavía está activa en el país. El nuevo gobierno iraquí debe de negociar con los grupos sunníes su integración en el desarrollo del país, y establecer garantías para evitar la discriminación sufrida hasta ahora. Integrar a las comunidades sunníes debe ser el primer objetivo del país. El Estado Islámico cuenta hoy con un gran apoyo entre ésta población y perderlo sería un gran golpe para su estructura social.

La expansión de la influencia del Estado Islámico

Mientras tanto nadie sabe con exactitud cuántas personas luchan para el Estado Islámico. La CIA estima un número entre 20.000 y 35.000, pero el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos cree que hay entre 80.000 y 100.000 yihadistas luchando para el Estado Islámico entre Siria e Iraq.

Estas cifras, además, no dejan de aumentar mientras grupos yihadistas de todo el mundo como Jund al-Khilafah (Soldados del Califato) en Argelia, Los talibanes en Pakistán y Afganistán, el movimiento islámico de Uzbekistán y Ansar Sharia (Partidarios de la Ley Islámica) en Túnez y Libia han jurado lealtad al grupo islámico.  De esta forma la influencia y las violaciones de derechos humanos realizadas por este grupo pueden expandirse en el norte de África y oriente medio en su nombre, por no hablar del creciente riesgo de que miembros de todos estos grupos puedan llevar a cabo acciones terroristas en Estados Unidos o Europa. 

RD

Fotografía: Flag of Islamic State of Iraq. por Creative Commons.

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