¿El Imperio (Ruso) contraataca?

 

the kremlin at sunset

 

RusiaRusia, como heredera del antiguo Imperio Soviético, ha pasado del idealismo comunista al nacionalismo, a través de un gobierno oligárquico, corrupto y autoritario. Y del mismo modo que el imperio soviético necesitaba regiones de influencia para defenderse geográficamente, ahora necesita regiones clientelares con el objetivo de afianzarse económica y militarmente.

Desde la creación de la Federación Rusa en 1991, su nueva constitución ha sido modificada, por los tres presidentes que Rusia ha tenido has hoy, Yeltsin, Putin y Medvedev, con 502 prerrogativas. Estos cambios han blindado a la nueva oligarquía del país en detrimento de los derechos de los ciudadanos, que entre otras cosas, incluye que el derecho internacional no es fuente de derecho de la ley rusa y, que la religión ortodoxa es la base de la identidad Rusa (a pesar de que únicamente entre un 15% y un 20% de la población se declara ortodoxa).

La Nueva Rusia y su papel en el mundo

Una vez afianzado el poder en el interior, el siguiente paso de Putin es crear un “universo” Ruso, con el nacionalismo e imperialismo Ruso en el centro, y con el objetivo de convertirse en un freno a las aspiraciones de poder occidentales y aumentar su poder en oriente medio y Asia.

Adiós al orden post-guerra mundial

El concepto de la soberanía inalienable de todos los países, establecido al término de la segunda guerra mundial, se vio comprometido con la invasión Rusa de Abjasia y Osetia del Sur en Georgia en 2008, y ha saltado por los aires con la anexión de la Península de Crimea y la intervención directa en el conflicto interno de Ucrania en 2014.

La comunidad internacional, incluida Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, se ha quedado muda (en ningún momento se califican las acciones de Rusia como “Invasión”) al ver las agresiones contra Ucrania, y la política de hechos consumados que tuvo su punto álgido en el derribo, el 17 de julio de 2014, del avión de Malaysia Airlines por milicianos pro rusos.

Área de influencia rusa en la Antigua región de la Unión soviética

Pero la gravedad de la política de hechos consumados seguida por Putin no son los hechos en sí, sino el precedente que se ha sentado de que Rusia tiene derecho a intervenir militarmente en la región en defensa de sus intereses. Como tal, esta política no termina en la península de Crimea. A Rusia le interesa desestabilizar Ucrania para ser un actor crítico en Europa, y Moldavia y los países de la ex Yugoslavia, con Serbia a la cabeza, serán los siguientes en recibir las presiones de Rusia. Esto amenazará el suministro energético que llega a Europa, no solo de Rusia, sino también de Asia central a través del Bósforo, Rumania y Bulgaria.

En Moldavia, el partido de Izquierda Radical, liderado por Igor Dodon, y apoyado por Rusia, ha conseguido el 21% de los votos de las últimas elecciones, convirtiéndose en la mayor fuerza política del país.

A todo esto se unen las constantes provocaciones llevadas a cabo por la marina y la fuerza aérea soviética, al entrar en los espacios aéreos y marítimos de países de la Unión Europea. Tensiones que no llegaban a este punto desde la guerra fría.

Asia central y el mediterráneo

El control por parte de Rusia de la región de Asia Central, pasa por la puesta en marcha de la Unión Económica Euroasiática. Este proyecto de Integración está formado por Rusia, Bielorrusia y Kazajistán (Clasificados los 3 países como NO LIBRES, por el organismo Freedom House), y entrará en funcionamiento en enero de 2015 como un mercado común. Su objetivo, según el propio Putin, es crear una “Unión Europea” en Eurasia, y estará basada, por un lado, en el control de las rutas energéticas y el proteccionismo económico a favor de Rusia, y la protección militar a los regímenes (no democráticos) de Bielorrusia y Kazajistán.

En el Cáucaso,  Rusia acaba de firmar un acuerdo con Abjasia (oficialmente perteneciente a Georgia), para que las fuerzas policiales y militares de esta región estén integradas con las fuerzas rusas, controlando Rusia, de esa manera, la frontera de Georgia y del Cáucaso Sur.

El acceso al mediterráneo es también de vital importancia para los intereses de Rusia, y en ese sentido, el apoyo de Rusia a la dictadura Siria de Bashar al Assad es clave, para mantener la mayor (y única) base militar rusa en el puerto sirio de Tartus.

Rusia está ampliando su flota del mediterráneo y ha aprobado un aumento de 10 buques de guerra para su base naval en Siria.

Además de todo esto, Rusia es clave para llegar a un acuerdo con Irán sobre su programa nuclear. Como integrante del grupo de países que negocia con Irán (Los 5 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania), ha dado siempre oxígeno al régimen de los ayatolas, siendo el primer proveedor de uranio de Irán y, en la actualidad, encargado de construir dos nuevas centrales nucleares.

Hacia una nueva guerra fría

Las sanciones impuestas por la comunidad internacional, y sobre todo la caída repentina del precio del petróleo, han hecho que el rublo se deprecie, la inflación se dispare y que Rusia haya entrado en recesión, sin que de momento los planes Rusos de expansión imperialista hayan cambiado, ni los índices de popularidad de Putin desciendan (Actualmente en máximos históricos).

Con la comunidad internacional paralizada, el único cambio posible en Rusia es desde dentro y eso es prácticamente imposible debido a la grado de poder obtenido por la oligarquía rusa. A pesar de la próxima recesión que va a sufrir Rusia los planes imperialistas de Putin son a largo plazo, por lo que se espera que Rusia mantenga sus posición de bloqueo e inestabilidad en Ucrania y Siria y amenazará con expandirlo a otros países del este de Europa como medida de presión ante occidente, para generar un nuevo estatus quo en la región, con Rusia como protagonista.

RD

Fotografía: the kremlin at sunset por greg westfall (Se han realizado modificaciones)