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El fracaso de la política exterior de la Unión Europea

La guerra de los Balcanes (o guerras yugoslavas) generó unos 140.000 muertos y 4 millones de refugiados y desplazados durante la década de los 90. Esta guerra supuso un fracaso total para la recién creada Política Exterior de la Unión Europea que se vio completamente incapaz de mediar en el conflicto, y mucho menos de servir como un actor capaz de llevar la paz a la región.

Historia de la política exterior de la Unión Europea

Previamente a 1993 la Unión Europea (o la Comunidad Económica Europea de entonces) no tenía ningún papel oficial en política exterior. El tratado de Maastricht en 1993 creó el embrión de la “Política exterior y de seguridad común de la Unión Europea” y, en vista del fracaso que supuso en la mediación del conflicto en los Balcanes, se decidió darle prioridad y más peso en los sucesivos tratados.

De esa forma el Tratado de Ámsterdam de 1997 creó la figura del Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Este puesto fue ocupado por el español Javier Solana (de 1999 a 2009) y recae en la actualidad en la italiana Federica Mogherini (desde 2014).

Posteriormente, en la reunión del Consejo Europeo celebrada en Colonia en 1999 se definió la Política Común de Seguridad y Defensa, que permitía desplegar equipos de observadores civiles y fuerzas militares de pacificación en terceros países de la unión. Dichas misiones estarían por supuesto dentro del marco del Derecho internacional, y supeditadas a la solicitud de ayuda de dichos terceros países, o al mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Con la última modificación de los tratados que se llevó a cabo con el Tratado de Lisboa (2009), se definió a la UE como una organización con el objetivo de: “mantener la paz, prevenir los conflictos y fortalecer la seguridad internacional, conforme a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas…” (Art 21.2.c del Tratado de la Unión Europea).

En la actualidad la Unión Europea, a través de su Política Común de Defensa, está llevando a cabo 6 misiones militares y 10 misiones civiles para el mantenimiento de la paz en terceros países. Pero, ¿están teniendo éxito estas políticas? ¿Está sirviendo la Unión Europea como un actor capaz de generar estabilidad y paz en el resto del mundo? La respuesta rápida es que NO.

La Unión Europea como actor de estabilidad internacional

La Unión Europea es ante todo una unión comercial. Como actor militar no tiene apenas competencias, comenzando por que ni siquiera puede defenderse a sí misma ante un ataque (En este caso la defensa correría a cuenta de cada país y de la OTAN). Tampoco tiene capacidad de intervenir ante un conflicto civil o militar interno en uno de sus estados miembros. Por otro lado, los principios de pacifismo y “soft power” en los que está basada la UE no sirven para proyectar una imagen de capacidad militar que pueda poner fin a un conflicto fuera de sus fronteras.

Como muestra de esta incapacidad voy a describir algunos ejemplos:

En Sudán, durante el Genocidio de Darfur de 2004, la UE envió un destacamento militar para el mantenimiento de la paz únicamente para terminar saliendo del país a los pocos meses. Hoy Sudán se encuentra al borde de la guerra civil y los únicos países que están influyendo en el país (de forma completamente interesada) son Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. No hay ni rastro de la UE.

Rusia ha llevado una serie de campañas militares en el continente europeo violando la integridad territorial y apoyando a grupos secesionistas en Georgia, Moldavia y Ucrania. Esta injerencia ha tenido su punto álgido con la anexión en 2014 de la Península de Crimea y Sebastopol (Ucrania), en lo que ha sido la mayor violación de la integridad territorial en Europa desde la segunda guerra mundial.

Los acuerdos de Minsk, firmados para llegar a un alto el fuego en la situación en las autoproclamadas República Popular de Donetsk (DNR) y la República Popular de Lugansk (LNR) se llevaron a cabo con la intervención de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) y dejando completamente de lado a la UE. Esta situación es exactamente igual en la guerra civil en Siria y el conflicto árabe-israelí, donde la UE no tiene absolutamente ninguna capacidad de imponer presión a las partes y está fuera de la mesa de negociación.

Se puede pensar que estos son conflictos ajenos a la propia UE y lejos de su área de influencia, pero es que, en el área de vecindad europea, la influencia de la UE en el mantenimiento de la paz y la promoción de la democracia son igual de decepcionantes. Egipto continúa en una deriva autoritaria desde las revueltas de la primavera árabe, y Libia se encuentra al borde de la guerra civil desde la caída de Muammar Kadhafi, sin que Europa sea capaz, no ya de promover cualquier tipo de acuerdo de paz, sino que no puede ni siquiera acabar con las mafias de tráfico de personas que están convirtiendo el mediterráneo en la frontera más mortal del mundo.

Como vemos, la política exterior de la Unión Europea es más un eslogan, lleno de buenas palabras e intenciones, pero sin ningún tipo de capacidad real de ejecutar una de sus funciones principales que no es otra que ser una herramienta en la promoción de la paz y la democracia a nivel mundial.

En este sentido, sirva como ejemplo las declaraciones de la Alta Representante de la Política Exterior cada vez que hay una situación de tensión como las últimas elecciones en Kazajistán (ver aquí), o la situación que se vive en Sudán (ver aquí). Parece más un comunicado de una agencia de noticias, que un actor internacional tratando de presionar a las diferentes partes de un conflicto.

Nota: para saber más recomiendo (entre otros), el texto: THE EU AND THE WORLD: PLAYERS AND POLICIES POST-LISBON.

 

Ricardo Diez

Fotografía de portada: The Atomium, por: Michel Curi

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