Las primeras reacciones al NO a la independencia de Escocia han sido de euforia política y económica (con grandes subidas de la bolsa europea en general, y británica en particular el mismo día de los resultados del referéndum).

Reino Unido y la Unión Europea respiran aliviados ante lo que hubiera sido una separación costosa y un encaje internacional con muchos retos que incluiría entre otras cosas:

  • Una disminución del 20% del PIB en Reino Unido
  • Reducción del presupuesto en defensa en Reino Unido y aumento en Escocia
  • 18 meses de negociaciones para alcanzar la independencia
  • Nuevo referéndum para la anexión a la unión europea en 2017

Pero el NO escoces a la independencia, sobre todo por un margen tan estrecho, genera nuevas incertidumbres y retos tanto en el propio Reino Unido como en el resto de Europa.

¿Un Reino “Unido” para siempre?

Un voto negativo a la independencia por tan bajo margen hará que la cuestión de la independencia y el desencanto por la unión vuelvan a aparecer en un plazo no demasiado largo, lo que hace que la imagen de unidad del Reino Unido a medio-largo plazo quede dañada de forma irreversible en la esfera internacional. Esto afectará a las inversiones extranjeras y a la creación de infraestructuras y sedes de multinacionales a medio-largo plazo, lo que automáticamente irá en perjuicio de Escocia, acrecentando los sentimientos anti británicos en un ciclo que se realimentará.

Vuelven los euroescépticos

Ahora que el Reino Unido va a permanecer “Unido”, vuelve el interrogante del encaje de este país en la Unión Europea ante el incremento de poder del partido euroescéptico y nacionalista UKIP (United Kingdom Independence Party).

Durante los últimos meses, el proceso de independencia escoces ha quitado foco a los resultados del UKIP en las últimas elecciones europeas, pero ahora se tendrá que ver que tasa de poder adquiere este partido en las próximas elecciones nacionales, y como afecta eso a la política del Reino Unido hacia la Unión Europa.

El auge de los nacionalismos en Europa

Pero esta situación no termina con el referéndum de Escocia. La crisis económica ha hecho que los partidos nacionalistas y los movimientos secesionistas tengan un auge que no habían visto desde los años 40 (provocados por la mayor crisis económica de la historia), despertando el temor de una posible deriva aislacionista de los países que pondría en peligro el proyecto europeo.

En 1996, el partido nacionalista griego Amanecer Dorado obtuvo 4,537 votos. En 2012 obtuvieron 440.00 votos

Movimientos secesionistas en España y Reino Unido, nacionalismos entrando en el gobierno en Grecia, Finlandia o Macedonia hacen ver el mismo patrón de tendencia en muchos países. En este sentido, es interesante observar que, si Cataluña y Escocia en algún momento se constituirían en estados independientes estarían gobernados, prácticamente por mayoría absoluta, por partidos y gobiernos nacionalistas, con el riesgo que eso conlleva de polarización de la sociedad y, por el mismo camino, a la exclusión de minorías.

¿Qué sucedería si todos los partidos políticos fueran nacionalistas y cómo seria Europa (no ya la Unión Europea) si todos sus países y regiones fueran gobernados por partidos nacionalistas? El camino que llevan muchos países de la unión hacia el aislacionismo, la búsqueda de una identidad única y el rechazo a los extranjeros nunca ha sido una forma de salir de una crisis sino de entrar en otra mucho mayor.

El NO de Escocia a la secesión de Reino Unido no es el fin del secesionismo en ese país. Volverá, y aún con más fuerza cuando las expectativas se vean reducidas u otra crisis económica aparezca. Y esta situación nacionalista y/o separatista no termina en Escocia, sino que está muy presente en muchos países de la unión. Del norte y del sur. Ricos y pobres.

RD

Fotografía: Scottish Referendum ‘No thanks” sign. Por kay 222  (Se han realizado modificaciones).