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Chad, ¿el único país “estable” del Sahel?  

La República de Chad es uno de los países que pasan más desapercibidos en los medios internacionales. Antigua colonia francesa, Chad es uno de los países con mayor tasa de natalidad, con un 67% de población por debajo de los 25 años de edad, con una tasa de pobreza extrema del 40% y una esperanza de vida baja.

A esto hay que sumar una población una población refugiada de más de 320.000 personas provenientes de Sudan (especialmente de la región de Darfur) y unas 75.000 personas de la República Centroafricana.

Esta situación y la inestabilidad de los países vecinos, espacialmente en Libia, Sudan, Nigeria, Camerún y la República Centroafricana ponen en riesgo la capacidad del estado chadiano para controlar su territorio y sus fronteras.

Esta creciente debilidad está siendo ya aprovechada por grupos de traficantes de personas, armas y drogas que están usando a Chad como una ruta alternativa de sus operaciones a la principal de Níger-Libia, y por grupos terroristas como Boko Haram que están llevando a cabo incursiones en la región del lago Chad.

Y a esto hay que añadir la existencia de grupos rebeldes chadianos que intentan desestabilizar el país usando como base a Sudán o Libia debido a su estado de conflicto interno y su incapacidad de proteger sus propias fronteras. En concreto, el grupo rebelde Union des forces de la résistance (UFR) intentó a principios de febrero de 2019 dar un golpe de estado para derrocar al actual gobierno y tomar la capital Yamena. Este ataque fue evitado gracias a la intervención del ejército francés (a petición del gobierno de Chad) que llevó a cabo ataques aéreos contra las columnas rebeldes entre el 3 y el 6 de febrero.

Con esta intervención se ha conseguido mantener de momento la frágil estabilidad de Chad, aunque ha quedado de manifiesto la debilidad del estado para luchar contra estos grupos rebeldes. Francia, por su parte, mantiene su posición de poder en el país, que es su máximo aliado en la región y la principal base de operaciones de Francia (y por tanto de la OTAN y de la Unión Europea) contra el yihadismo en el Sahel, conde cuenta con unos 4.500 efectivos en la capital.

A pesar de esto, no se puede considerar que la situación del país sea sostenible en el medio-largo plazo. El presidente Idriss Déby y líder del Movimiento de Salvación Patriótica (Mouvement patriotique du Salut – MPS) lleva en el poder desde 1990. Desde entonces ha creado un régimen autocrático que ha recibido  constantes denuncias de violaciones de derechos humanos como detenciones arbitrarias, tortura, asesinatos extrajudiciales, limitaciones a la libertad de expresión y violencia contra niños y mujeres que incluyen mutilación femenina y matrimonio forzado.

A pesar de esto, y sobre todo en base a la situación desarrollada en Libia después del derrocamiento de Muamar el Gadafi, la comunidad internacional, con Francia a la cabeza, no está dispuesto a que Chad sea el último estado fallido en una región que ya está en manos de milicias y grupos paramilitares, señores de la guerra, traficantes de personas, armas y drogas y grupos terroristas. Y todo ello en un entorno de pobreza extrema y en medio de una crisis de refugiados sin precedentes.

Ricardo Diez.

Fotografía de portada: Kalait Chad, por: David Stanley

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